El Dolor Crónico y la Cannabis Medicinal

El Dolor Crónico y la Cannabis Medicinal

Que es el Dolor crónico?

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el dolor crónico una enfermedad en sí misma y no un síntoma como la medicina ha tratado tradicionalmente al dolor. Además, la OMS califica al dolor crónico como la mayor amenaza para la calidad de vida a nivel mundial y reitera que el tratamiento del dolor, es un derecho humano. El 80 % de pacientes oncológicos, en fase avanzada, padece dolor crónico.

 

A qué se debe el dolor crónico?

 

El dolor crónico puede deberse a alguna lesión traumática, el envejecimiento, el levantamiento incorrecto, la obesidad y la mala postura. En muchos casos, el dolor crónico es una indicación de una enfermedad subyacente, tal y como artritis, diabetes, cáncer, osteoporosis, discos herniados, herpes, neuropatía, esclerosis múltiple, fibromialgia, dolores de cabeza, migrañas, dolor muscular, etc

 

Estadísticas del dolor crónico:

 

Una investigación de la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor (Aced), que analizó la prevalencia del dolor crónico, encontró que afecta al 46 por ciento de las personas en el Colombia. Siete de cada 10 personas (70%) que dicen padecerlo han recibido tratamiento sin encontrar mejoría.

 

Un estudio reciente de Torrance et al detectó que la relevancia de dolor crónico, de cualquier origen, en la población general es del 48%.

 

El dolor es la causa más frecuente de consulta a un profesional de la salud. La Sociedad Española del Dolor (SED) estima que entre el 40% y el 80% de las consultas médicas están relacionadas con el dolor, siendo la causa más frecuente por la que los pacientes acuden al centro médico.

En este gráfico se ve la importancia que tiene el dolor crónico en Colombia, donde encuentra el mayor potencial de demanda de medicamentos. Lamentablemente, actualmente esta demanda está centrada en medicamentos químicos y sintéticos.

 

Los tratamientos convencionales contra el dolor crónico:

 

El alivio del dolor es un derecho humano. Sin embargo, la ausencia de políticas para su correcto abordaje y las barreras de acceso a los medicamentos hacen que de manera reiterada sea vulnerado.

 

Los primeros medicamentos que se utilizaron fueron los antidepresivos tricíclicos: : amitriptilina. Neurolécpticos: Levomepromacina, y después se amplió al espectro a anticonvulsivantes: Clonacepam, pregabalina, gabapentina. Anestésicos – antiinflamatorios: paracetamol, Antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el naproxeno, el celecoxib y el ibuprofeno y aspirina. Bifosfonatos, Relajantes musculares, Antidepresivos inhibidores específicos de la serotonina y norepinefrina. Los opioides: codeina, clorhidrato de tramadol, morfina, fentanilo.

 

Con la mayoría de estos medicamentos  se puede generar tolerancia a los fármacos (y la necesidad de que se tenga que aumentar la dosis), la hiperalgesia (aumento de la sensibilidad al dolor) y la adicción. Los que se basan en los opioides, pueden causar una variedad de efectos secundarios devastadores (inquietud, ansiedad) y problemas a largo plazo (taquicardia, adicción y tendencias suicidas).  Lo anterior ha impulsado una epidemia de opioides, que ha traído consigo un incremento considerable de muertes.

 

Esto se ha convertido en estos países en un problema que ha exigido atención y respuestas encaminadas a solucionarlo de una manera diferente.

 

El Cannabis Medicinal como alternativa al alivio del Dolor Crónico:

El cannabis medicinal es un analgésico y proporciona una alternativa natural ante los medicamentos químicos para el dolor. Aquellos que consumen cannabis medicinal como tratamiento para el dolor pueden experimentar un incremento general en su calidad de vida debido a los muchos otros beneficios medicinales que proporciona.

 

Basados en la experiencia de otros países como Israel, Australia, Canadá y Estados Unidos, los cannabinoides son de utilidad para el tratamiento del dolor crónico.

 

En palabras del doctor Jordi Pérez, director del Cancer Pain Program y profesor de Anestesiología de la Universidad de McGill de Montreal (Canadá): “Los estudios disponibles demuestran su eficacia analgésica principalmente en cuadros de dolor crónico como el neuropático o el oncológico, proporcionando beneficios moderados para espasticidad, insomnio, fatiga, ansiedad y náuseas”.

 

El doctor Pérez ha señalado que los pacientes que tratan el dolor crónico con cannabis medicinal y responden de forma efectiva, muestran una tendencia a disminuir el consumo de otros fármacos analgésicos como opioides, antidepresivos y antiiflamatorios y menos posibilidad de desarrollar dependencia y adicción.

 

El cannabis medicinal es significativamente más seguro para los ancianos con dolor crónico que los opioides, según investigadores de la Universidad Ben-Gurion y Soroka. La terapia médica con cannabis puede reducir significativamente el dolor crónico en pacientes mayores de 65 años sin efectos adversos, según investigadores de la Universidad Ben-Gurion de Israel.

 

El nuevo estudio, publicado en The European Journal of Internal Medicine, encontró que la terapia de cannabis es segura y eficaz para pacientes mayores que buscan abordar los síntomas del cáncer, Parkinson, trastorno de estrés postraumático, la colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, esclerosis múltiple y otros problemas médicos.

 

Algunos expertos en dolor están aconsejando que los médicos recomienden la terapia de cannabis, además de o en lugar de medicamentos opiáceos para “reducir la morbilidad y mortalidad asociadas con los medicamentos recetados para el dolor”. El cannabis medicinal es una alternativa mucho mejor y más segura y efectiva.

 

La Fundación para la Investigación en Salud (Fuinsa) puso en marcha hace una década una iniciativa, la Plataforma Sin Dolor, para concienciar de la necesidad de que tanto el sistema como los propios pacientes se tomen en serio el dolor. “Los cuatro signos vitales son la presión arterial, el pulso, la temperatura corporal y la frecuencia respiratoria. Nosotros defendemos que se añada el dolor como quinto signo”, sostiene Antón Herreros, director general de Fuinsa.